11/2/23

Te quiero como una tonta. Te quiero bruta y desprolijamente. Como cuando pinto y me salgo de la línea. Y rayo a gusto. Porque ya fue. Para qué voy contenerlo. Uso las pinturas y no me alcanzan. Entonces busco las acuarelas, que tampoco me bastan. Y voy por los crayones. Pero para qué tanta técnica si al final no puedo explicarte que en este mundo no existe amor más puro que el amor de las tontas. 

28/6/22

Pero tu amor...
tu amor me enseñó otras tácticas. 

Digo, 
antes sólo estudiaba, 
de lunes a lunes, 
todo el día, 
sin parar. 

Pero tu amor...
tu amor me mandó directo a la práctica,
sin avisar.  

Me dijo que haciendo
se aprenden las cosas. 

Tiró mis libros y diccionarios, 
me obligó a buscar las palabras. 
Borró toda mi tabla de elementos,
me desafió a encontrar la fórmula.

Rompió el papelito 
con el esquema 
del circuito,
cortó los cables,
quemó los focos,
cerró los ojos,
y me dijo que prenda la luz igual.

Pero mi amor... 
Mi amor es de los que no se cansan 
de intentar. 

29/8/20

Furia

 Por mi parte, cuando llegué supe que nunca iba a recordar las calles y que esa tarde me iba a morir de miedo y de frío. Buenos Aires es el tablero de algún juego siniestro al que no me animo, ni quiero jugar. Bajamos del colectivo con la convicción de encontrarla, entre esa multitud de gente. Mi mamá lloraba y me hacía sentir que el mundo no tenía sentido. Dejé de mirarla, para no perder las ganas. 

Éramos diez. El resto de las chicas y yo habíamos trabajado toda la noche editando e imprimiendo carteles, casi sin hablar, sólo soltábamos anécdotas breves, chistes cortos, mates distantes. Descubrí que no sé buscar personas en blanco y negro, de casi un metro setenta, que esa tarde vestían calzas negras y zapatillas blancas, una campera verde, una mochila azul… Yo pintaría con colores cada cartel, si tuviera el tiempo que sé que no tengo. Pondría algo así como: “la última vez que se la vio, estaba ilusionada”; “tenía la cara llena de vida” o “llevaba con ella unos libros, y unas ganas de comerse al mundo”. Quizás agregaría que le gusta el mate dulce. Tal vez así la encontremos más rápido, ese tipo de gente escasea.

El plan era caminar pegando carteles hasta llegar al Congreso. Allí había más mujeres esperándonos. Las noticias recorrían el país. “Trágico final: hallan sin vida a una nena de 9 años en la casa de su vecino”, leí en un puestito de diarios. “Crimen pasional: mujer joven murió estrangulada. Su ex pareja confesó”, escuché en la radio de un taxi al pasar. “La temperatura es de 32°C, humedad del 98%, día infernal en la ciudad de la furia. 18 horas, 2 minutos. Mu-chí-simas mo-vi-li-zaciones esta tarde. Paciencia, que se viene el fin de semana…”

Llegamos a la marcha cargando sobre los hombros las primeras gotitas de lluvia, o lágrimas, no sé muy bien. Nos abrazamos fuerte con las hermanas que nos estaban esperando. “Hermanas” es una forma decir, eran más mujeres como nosotras, enojadas, lastimadas y tristes, pero fuertes. De a poco, empecé a sentir un nudo en la garganta, cada cuadra recorrida me dejaba sin aire. “Es la bronca”, pensé intentando recuperar el aliento. 

Me hipnotizaba el cielo negro, el ruido de los tambores y el mar de colores violetas y verdes con las caras de miles de mujeres que podrían ser una foto en blanco y negro, pegada en alguna pared del conurbano. Cada tanto me tenían que despertar. Quería pensar que era un sueño. Quizás, si hacía un poquito más de fuerza, sonaba la alarma y era un día normal. Y no me andaba ensuciando la vida y la ropa para encontrarla. En otro momento, me hubiese dicho con tono burlón “Qué boluda que sos, ¿no te diste cuenta de que iba a llover? Negras te van a quedar esas zapatillas”. 

El recorrido terminó media hora después, con el caer de la noche. La lluvia no hizo más que humedecer el asfalto caliente y dejar algunos espejos para que los carteles luminosos y los semáforos se pudieran reflejar. Con las manos heladas, me aferré a mi mamá. Mis amigas se abrazaban y caminaban como podían. Las despedí en estación Once, con ganas de acompañarlas.


23/5/20

Te lo digo yo, porque él no puede: vos no sos silencio. Naciste para el alboroto, las flores, los papelitos de colores, los libros que te hacen llorar, los videos que te hacen reír. Vos no sos chiquita, ni poca cosa. No sos nostalgia ni un ente perdido. No sos el plan que salió mal.

Te lo digo yo, porque él no sabe: vos no sos ausencia. Naciste para la guerra, la risa fuerte, las noches largas y la alegría. Vos no sos el llanto solitario en la esquina de la cama.  No sos la falta de respuestas, ni el olvido, ni una palabra escrita suave con un lápiz gris finito. Vos no sos el miedo, amiga, 
vos no sos la chispa. 
Sos el fuego entero.
Ardé.


18/5/20

Nadie se quiere sentar en tu silla. La dejé en el medio del pasillo, sobre la luz de la tarde, para que moleste y alguien la use, la corra, la tire o haga lo que quiera. Pero nadie quiere hacerse cargo. A veces voy atareada por la casa y me la choco. A veces voy exclusivamente a mirarla. Líneas rectas y duras, madera maciza y compacta, café espeso y fuerte. No sé qué tipo de criterio tomé al designarte algo tan pesado pero sé que nunca nadie volverá a sentarse en tu silla. Porque ya no permito, adentro mío, tanto dolor.

1/10/19

Yo, que no sé cómo pagar ciertas cuentas;
que nunca sé si me voy a recibir;
que tengo más falta de que sobra de;
que me olvido de lo que te iba a escribir...

Yo, que siempre tuve miedo de tener miedo;
que el primer paso me agita el cuerpo;
que no fui cobarde, pero tampoco valiente; hablé de nosotros con el Tiempo.

Con ansías de ganarme, preguntó:
"Pero entonces, ¿qué querés que sean?"
Y yo, con todas las de perder, respondí:
"Nada. Quiero que seamos nada".

Me miró con sus agujas largas y cansadas, la barba blanca muy gastada,
los labios pintados de rojo vida
y sus manos de madera vieja.

Un tanto extraño, asintió con la cabeza
y se marchó cumpliéndome el deseo.
Ese viejo sabio, imparable y cruel me enseñó que nada,
es para siempre.

4/4/19

Me cayó la ficha

¿No te parece que
decir una mentira 
es un poco empujar 
la primer fichita 
de la hilera 
de fichas 
de Dominó 
de la vida de alguien? 

Toda esa obra majestuosa
de fichas
colocadas dedicadamente
en fila india
atravesando el living
de la vida de alguien.

Si no te descubren,
hacés tus movidas y 
las fichas dejan de caer. 
Si te atrapan,
te paran en seco y
las fichas siguen cayendo. 

A vos no te pasa,
pero por acá,
a veces cuesta creer
que alguien viene
sin la intención de
patear
unas
cuantas
fichitas.

14/3/19

Yo estoy bien,
incluso mejor.
Pero a vos 
¿Qué te falta?

Cuando entras a mirar
una madrugada cualquiera
lo que hice el día anterior
me das la sensación
de que te hace falta
que te pregunte qué te falta
para que puedas irte y no volver.

¿Qué te falta?

Para preocuparte ya es tarde
para disculparte también.

¿Qué te falta?

Cuando miras el reloj y son las...
Eso te falta.
Lo dejaste en mi puerta,
no sé qué es,
pero llevate lo que quieras.
Porque desde tu falta,
nada
me
falta.

11/3/19

No prometió estar siempre conmigo, ni habló de la casa, los perros o los hijos que podríamos tener.

Me di cuenta de que ni eso me quería mentir y me gustó que no me enrede en cosas que no sabe si puede o quiere darme.

No me dijo que soy indispensable en su vida, ni que me necesita como el aire, o que sin mí no sabe a dónde ni cómo seguir.

Y a mí me gustó no ser su kryptonita, su punto débil, su cuerda floja. Me gustó sentirme libre de salir de nosotros sin destrozar ninguna vida.

No me dijo princesa, me dijo "guerrera, vos no naciste para quedarte en casa", al mismo tiempo que me hacía un lugar entre su brazo y su pecho y me secaba los miedos.

No me dijo que era la más hermosa del mundo y sin embargo así me siento cuando me toca.

No dijo cosas para retenerme,
hizo cosas
para que me quiera,
para que me quiera quedar.





19/2/19

Si cierro los ojos y me concentro
puedo sentir cómo se mueve la Tierra:
A veces de izquierda a derecha y viceversa,
a veces de arriba hacia abajo y al revés.

Si cierro los ojos y me concentro
puedo hacer que te cumplas:
A veces como un sueño recurrente que me encanta,
a veces como una pesadilla sin escape que me asusta.

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