Te quiero como una tonta. Te quiero bruta y desprolijamente. Como cuando pinto y me salgo de la línea. Y rayo a gusto. Porque ya fue. Para qué voy contenerlo. Uso las pinturas y no me alcanzan. Entonces busco las acuarelas, que tampoco me bastan. Y voy por los crayones. Pero para qué tanta técnica si al final no puedo explicarte que en este mundo no existe amor más puro que el amor de las tontas.