Usted debería vivir la vida como si estuviese triste o enfermo todo el tiempo. Cuando uno está en este estado, nada importa más para nosotros, que nosotros. Uno se permite faltar al trabajo, al estudio e incluso a los afectos. Se acuesta en la cama, intenta relajarse o sale a caminar. Sólo se enfoca en sentirse bien. Entonces, todas aquellas cosas preciosas de la vida que normalmente suelen no sobresaltar, lo hacen. Ahí es cuando usted comienza a disfrutar de cada detalle, porque lo necesita, porque le hace falta, porque no entiende cómo no lo supo ver antes. Piensa en cuando no le dolía la panza, la cabeza, los dientes. Piensa en cómo no valoró aquellos tiempos en los que nada lo aquejaba y solamente se enfoca en su progresivo bienestar. Usted debería aprender a vivir la vida como si no tuviese que esperar a estar triste o enfermo todo el tiempo.