Tal vez ya no te causan gracia los ruiditos que hago al reír, los hoyuelos en mi cara o mis fallos sin querer -
comenzó- Quizás desapareció la necesidad de abrazarme cuando paso malos días, de robarme sonrisas o quererme inquieta. Por ahí ya no tenés ganas de verme bailar a medias arriba de la cama o pintando sentada en una mala posición -
por primera vez, bajó la vista. Abrió sus manos, las volvió a cerrar- Que sea la última vez que nos olvidamos de querernos -
le dijo a la que soy hoy, la que fui ayer.