Los platos sucios, las paredes manchadas, la ropa en cualquier lugar. En la mesa: dos copas con resaca de vino, envoltorios de caramelos y un anotador. Apuestas. Juegos. Planes. Direcciones de hoteles y paradas de colectivos. Horarios. La cama desecha. Una media de cada color. Libros, muchos libros. Las plantas secas, marchitas, muertas. La tele prendida. La radio también. Vacío. Lleno. Y vacío. Y Lleno. Los pinceles duros de pintura vieja. Y oscuro. Desastroso. Usado. Qué pena tan horrible lugar. Qué dolor tan grande todo. Y vos te pusiste a limpiar. No te importó qué pasó. No preguntaste nada. No te interesa. No me molesta. No me dejaste ni hablar. Vos llegaste a mi alma y te pusiste a limpiar.