31/7/18

Cerraba los ojos y veía luz. Éramos nosotros o venía de afuera. Por ahí fue el día. Aunque era de noche. Cerraba los ojos y veía luz. Pero una luz suave. Tenue. Linda. Cómoda. De esas que te invitan a cerrar los ojos cuando llegas a casa derrotado. Y te vas. O te llevan. No importa quién lo provoque. Tampoco importa si Quien Lo Provoque llegó hace cinco minutos o hace mil. En ésta era de cargadores portátiles, de baterías de larga duración, del oro del litio, de la conexión, de la tecnología que avanza corriendo, volando, acelerando... quien te da la seguridad de apagarte del mundo, no necesita permisos. Dejate ir.