Te olvidé como me olvido siempre el documento en un cajón diferente. Como olvido el agua en el fuego o comprar hojas (y no la lapicera) para escribir. Te olvidé como olvido las llaves en otra casa y me doy cuenta cuando ya estoy en mi puerta. Como olvido el paraguas cuando está por llover, y llueve. Te olvidé como cuando me olvido de dejarle alimento a mis gatos, o empezar la dieta todos los lunes. Te olvidé como olvido los turnos de todos los médicos después de haber esperado un mes o como olvido los cumpleaños que estoy obligada a recordar.
Te olvidé una y mil veces.
Y exactamente después,
te recordé.
Con el mismo dolor.