Desde mi perspectiva, las personas guardan una íntima conexión con las ventanas: Algunas son cerradas y otras abiertas. Algunas tienen vidrio claro, las otras bien oscuro. Algunas sólo permanecen rotas para siempre, otras reflejan las luces más brillantes. Tenemos tanto en común con las ventanas... Se miran unas a otras y así mismas. Dan lugar a la vista desde afuera y también te dejan ver hacia dentro. El problema es que no hay muchas ventanas que estén mirando hacia el cielo.