Otra vez me vi llevándole flores a nuestro amor al cementerio.
Flores de color rosa para recordar el amor,
blancas para recordar la ternura
y amarillas para recordar las sonrisas.
Sigo siendo torpe y apurada,
me había olvidado en casa las de color azul,
para recordar la esperanza de estar juntos otra vez.
Sigo siendo atenta y dedicada,
ordené los papeles que estaban tirados
y borré un par de insultos que había pensado.
Sigo teniendo una vida,
salí de allí con una sonrisa para seguir caminando.
Sigo disfrutando el paisaje mientras camino,
te vi, entrando a donde yo estaba:
Tenias una remera blanca,
la luz amarilla del sol te iluminó la sonrisa,
tu boca era un surtido entre rosa y carmín,
y en la mano, traías flores azules.
Seguís siendo el mismo de antes y yo sigo siendo la misma torpe y apurada.
