15.7.17

Por supuesto que a mi no me da el coraje para decirte semejantes disparates y contarte, por ejemplo, de la vez que te sentí tocar una canción. No digo que te descubrí haciéndolo a escondidas, yo estaba con vos. Y lo vi todo. El pie descalzo que hacías bailar mientras tanto. Hacia donde dirigías la mirada. Tus manos y tus brazos. Por supuesto que no voy a entrar en detalles y explicarte que la vibración de las cuerdas de tu guitarra y tu voz me hacía cosquillas en todo el cuerpo. Que te vi amar y no precisamente a mí. Te vi fallar y empezar de nuevo. Vi música en toda tu esencia. Por supuesto que no voy a pasar vergüenza por mostrar admiración por algo que a vos te pareció normal y para mí fue más que magia. Mucho menos decirte que ya me había emocionado antes, pero que nunca había sentido una canción con todo el cuerpo.

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Te leo atentamente