6.7.17

Nos sentamos en un banquito de una plaza en la que, al parecer, sólo quedábamos bien si íbamos de a dos. El frío veraniego de esa noche me partía los dedos de las manos y estaba cansada de tanto andar. Supongo que también estaba mal vestida y mi cara era una exclamación de todo lo anterior. Pensé que, tal vez, todo eso de mí te disgustaba, me sentí insegura y tantos otros mambos más. Sin embargo...

-Es muy lindo estar acá con vos- Dijiste abrazándome.

Antes de irnos, te pedí quedarnos cinco minutos más. Descubrí que no sólo dejo partes mías en las personas, sino que también lo hago con lugares y que, si todavía me buscas... Estoy sentada en un banquito de una plaza en la que, al parecer, sólo me sentía bien si veníamos de a dos.


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Te leo atentamente