29.4.16

-Cuando se fue, lloraste e inundaste tu propia montaña - Sentenció con una mirada desesperada. Nunca entendí por qué siempre se preocupa tanto.
-Si hubiera elegido mi paisaje, no hubiera sido una montaña - Contesté, casi enojada.
- Eso no lo elegís vos. Eso es lo que sos, es cómo te vemos nosotros. Sos tan grande como una montaña. ¿Entendés la lógica de inundar algo así? Son horas de derramar lágrimas en vano. ¿Todo para qué? Para que en alguna de esas visitas guiadas vuelva él, el que se fue, y les cuente al resto del grupo que eso fue obra suya. No fue obra suya. Sos obra tuya. Y la inundación también es obra tuya. Es culpa tuya.



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