16.1.15

"Lecciones para aprender a vivir solo"
Regla número 114:
Nunca guarde los platos rotos. Del mismo modo que no es necesario guardar una relación rota. Muchos de estos casos se postulan progresivamente para el pegamento creyendo ilusamente que vamos a volver a tener exactamente la misma forma. No debe engañarse. Suelen disfrazarse las grietas pero usted sabe que están ahí, a la espera de un golpecito sanador que lo desarme enteramente. Es entonces cuando usted deja de disfrutar dicho plato roto. Ya no deposita en él su confianza porque sabe que es frágil, ya no lo lleva a todos lados porque puede causar un escándalo, sólo está porque sigue vivo su recuerdo del plato. Por lo tanto, al romper platos, usted debe ir en busca de una escoba en lugar del pegamento. En las relaciones rotas, también.