5.10.13

Ya conocía este estado desagradable, una extraña mezcla de impotencia y apatía con alarma de pánico, cuando parece que absolutamente nada importa y sólo quiero dormir. 
No necesariamente tengo que estar hundida en el agua para sentirme ahogada, las palabras que no digo también son una cruel manera de ahogarme.  El esfuerzo sin logros también me ahoga; ahogada de correr para terminar la carrera que está a la vuelta de la esquina, llegar a la esquina y notar que ese camino ya lo corrí en el comienzo.Ahogada de los empujones que la gente hace sobre mi para tomar envión, saltar hacia arriba y hundirme más.  Ahogada del aire, del falso amor, de la amistad.
Llegaba el día de sincerarme conmigo misma y ahogarme sola. 
Me vi escuchando una canción que, cada 3:12 de minutos y segundos, volvía a reproducir. 
Evidentemente, necesitaba oxígeno.

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Te leo atentamente