27.12.12


Desde mi perspectiva, una y cada una de las personas son muy similares a una ventana. Algunas son cerradas y otras abiertas. Algunas tienen vidrio claro, las otras bien oscuro. Algunas sólo permanecen rotas para siempre, otras reflejan las luces brillantes. Tenemos tanto en común con las ventanas. Se miran unas a otras y a nosotros mismos. Dan lugar a la vista desde afuera y también podemos ver hacia dentro. El problema es que no hay muchas ventanas que miren hacia el cielo.