1.5.17

Creeme que tengo más palabras escondidas que las que me escuchaste decir alguna vez. Siempre te oculto cosas. No vivo un día sin irme a la cama con algo que te quería decir, y no te dije. Tranquilo. No son cosas que no desearías saber. Al contrario. Pero a mi me daría vergüenza contarte que todas las noches me hago más chiquita en tu abrazo, pego mi oreja a tu pecho y mi cabeza a tu mentón, para escucharte el corazón. Y es ahí, cuando no te das cuenta, que haces música para que yo pueda dormir. Y es ahí, cuando estás dormido, que yo te quiero escuchar.

29.1.17

Entre el alboroto, el humo y sus ganas de irse, distingue una voz borracha, tristemente exagerada, gritando "la-gente-no-cambia" y se detiene. La gente no cambia. Y pensó en las veces que se compró un libro y leyó la última página antes de empezarlo. Si supiera, esa voz, que ahora esa es la única página del libro que no le gusta leer. La gente no cambia, y pensó en los vestidos cortos y apretados que solía usar, en las mentiras, en los besos que no quería regalar, en las cosas que no recuerda porque prefiere eliminar. Si te contara, voz, que ahora se siente bien consigo misma, que no se obliga a sentir lo que no quiere, que no se deja molestar. La gente no cambia, y pensó en las veces que lloró en vano y por tristeza. Pensó en los aniversarios y las fechas inolvidables que ahora no puede recordar pero sabe que están por pasar, o ya pasaron, o ya no importan. La gente no cambia, y pensó en los cuatro cafés por día, en los "no me animo" y en los "no puedo más". Si supiera que ahora se anima, que ahora puede y ahora quiere. Y que prefiere el té. O té prefiere. Pero igual, la gente no cambia... hasta que quiere cambiar.

Se acercó caminando lento, pensando detenidamente en cada uno de los pasos que la llevaban hacia el muelle. El clima era de esos climas que sólo saben describir los buenos escritores, una guerra armoniosa entre anaranjados y tintes rosas, que terminan explotando entre violetas, azules y vaya a saber uno cuántos tonos más. Inundaba toda esa mezcla de colores, una brisa nostálgica y suave, premonitoria de ese fin, o de cualquier fin. 

Se detiene en el extremo, se sienta y, como tantas otras veces, se enamora perdidamente de ese cielo y ese mar. Pensó en el agua y en la vida, y en la posibilidad de poder apagar su mente para ciertas cosas sin importancia. Escucha risas pasajeras, tal vez alguien caminando cerca, o tal vez su imaginación. El aire se torna cada vez más fresco y oscuro. A lo lejos, un barco pierde el ancla y con ella, su agarre. Su posición, su dependencia. Comienza a navegar a la deriva. Se le ocurrió pensar que se soltaron como se sueltan las cosas que necesitan soltarse. Como las personas que ya no se saben amar. Como quién necesita irse y tiene la valentía de avanzar. Cerró los ojos y  no sintió culpa. "Hay pérdidas que causan tristeza, sufrimiento, dolor. Otras, sin embargo... causan alivio"


28.1.17

Yo no te quiero pedir. Vos no podés adivinar.
Y sin embargo, estoy segura de que por mí aprenderías a pintar.
Me buscarías todas las noches para dormir en la misma cama.
Me perdonarías cada cosa que rompa sin enojarte.
Te digo más, creo que hasta bicicletearías una hermosa rambla con muchos dolores, sólo porque yo te lo sugerí.

Yo no sé pedir. Vos no sabés adivinar.
Y sin embargo, estás seguro de que por vos, yo aprendería a cantar.
Te esperaría despierta todas las noches para que me invites a dormir en la misma cama.
Elegiría regalos imposibles sólo para verte sonreír.
Te digo más, caminaría de estadio a estadio con mil grados a la sombra, sólo por vos.

No sabemos pedir, no podemos adivinar.
Y sin embargo,
escucharía tu música,
mirarías mis cuadros,
pintaría tu música,
compondrías mis cuadros.

Te buscaría toda la noche
para abrazarte
aunque sea verano.
Transpiraría de tocarte
toda la noche
aunque sea invierno.

Y sin embargo...



(Yo te quiero elegir,
vos querés adivinar)

23.7.16

Entre luces bajas pero no tan bajas, hundida en un sueño pesado pero no tan pesado y una miopía leve pero no tan leve, te miré. No sé si sentís cuando te miro pero no te estoy mirando: Cuando soy tan obvia, pero no tan evidente. O tan sin querer, queriendo. Te diría que había música de fondo pero tal vez, en ese pedacito de mundo, el fondo éramos nosotros. "Sin los músicos haciendo música, no pintan los que pintan" te discutí alguna vez. Pero no te hablé de la música que generas sin intenciones cuando te miro sin querer. Ahí es cuando empiezo a pintar sin usar pinceles. Quizás seamos cuasi artistas que disfrutan sin darse cuenta del talento. O del amor. Entonces ya no sé si es tu culpa o si es la mía, el crear semejante genio desastre. Será por eso que hacemos tanto ruido sin romper el silencio. O que no nos hace falta más que hablar, sin hablarnos.
Algo habré callado, que me miraste y preguntaste...
-Perdón, ¿Dijiste algo?
Tardé unos segundos en contestarte. 
Te dije que no. 
No dije nada... 



estaba pintando. 




  

29.4.16

En este mundo de huecos, de insomnios y gente mala... Quiero decir, en este mundo circense, tragicómico, irónico y perturbador... No. Quiero decir, que en este mundo tan nuestro y tan ajeno a nosotros, tan frío y tan injusto, es bueno saber que las noches más oscuras, tienen las estrellas más brillantes... Quiero decir, que en este mundo desventurado, inoportuno y desgraciado, afortunadamente, mi refugio sos vos.



-Cuando se fue, lloraste e inundaste tu propia montaña - Sentenció con una mirada desesperada. Nunca entendí por qué siempre se preocupa tanto.
-Si hubiera elegido mi paisaje, no hubiera sido una montaña - Contesté, casi enojada.
- Eso no lo elegís vos. Eso es lo que sos, es cómo te vemos nosotros. Sos tan grande como una montaña. ¿Entendés la lógica de inundar algo así? Son horas de derramar lágrimas en vano. ¿Todo para qué? Para que en alguna de esas visitas guiadas vuelva él, el que se fue, y les cuente al resto del grupo que eso fue obra suya. No fue obra suya. Sos obra tuya. Y la inundación también es obra tuya. Es culpa tuya.



Una vez, alguien me dijo que viva para ver el amanecer a las cinco de la mañana sin haber dormido en toda la noche. Y que, si algún día no llego, tengo la oportunidad de ver algo hermosamente parecido a la misma hora, pero por la tarde. 

Me dijo también que no me quede dormida durante el viaje, 
que a veces las rutas son buenas para pensar.
 Que rellene los vacíos con música, sin abrumar mis silencios necesarios. 

Que a veces el viento suave o los besos largos 
llegan porque tienen ganas de hacerme cerrar los ojos, 
que no me resista a hacerlo, que no me prive de dejarme llevar. 

Que viva por el bien de disfrutar la lluvia, de la risa exagerada y su dolor abdominal. Por el bien de mis canciones favoritas y de los libros que me hacen emocionar. 

Me dijo que viva porque puedo. 

Que viva porque existen sonrisas sin razón, conversaciones largas, el té después de un día agotador, el primer parpadeo del día. Que viva por el bien de ese perro que se acerca a caminar conmigo.

Que viva la vida de noche, por el bien de todas las estrellas que quieren verme divertida. 

Que viva por esas personas de las que recuerdo exactamente cuántas cucharadas de azúcar disfrutan en su paladar y cuáles de ellas son las que odian las cebollas.
Que viva por las que disfruté y por las que me faltan disfrutar. 

Que viva para ser valiente y tener miedo. 
Que viva para los primeros besos, las primeras veces, para regalar y recibir inesperadamente. 
Para celebrar el "sí" y para aceptar el "no". 
Que viva para no dejarme morir. Para mirar el cielo, para tocar el pasto, para no quedarme quieta. 
Una vez, alguien me dijo que viva por el bien de los detalles y de las cosas que me hacen sentir con vida.

 Una vez, me dije de vivir. 



11.4.16

A eso de las 22:22 p.m. cayeron rendidos en la misma cama. Uno de los dos pensó que el día había sido largo, pero que le encantaban los días sin rumbos y sin planes. El otro pensó en que todos los días son así desde que los pasan juntos. El primero de ellos, se dijo a sí mismo, que disfrutaba de esos silencios. Se preguntó si alguna vez había respetado otros silencios con el mismo amor. La sintió recostarse sobre su pecho y pensó en las probabilidades que había de volver a repetir un momento. "Nulas", se dijo. Sin embargo, desde que todos los días son sin rumbo, sólo suelen ser buenos y mejores días. No surgen ganas de repetir, sino, de avanzar. Ganas de querer pasar más días, otros días. La envolvió con sus brazos. Pensó en que nunca hay malas posiciones para abrazarla. Y en que tal vez, ella piense lo mismo. Sin embargo, en aquella otra mente, jugaba la magia de sentir que, aquellos otros brazos, eran ahora, un nuevo hogar.

-¿Te sentís cansada?- Preguntó
- Me siento cómoda -...Contesté.


21.2.16

Se quedaron mirándose: ella desvelada y él con sus ojos cerrados. 
-La mirada sigue siendo mutua- se dijo y continuó mirándolo. 
-Quedate así un rato más. Quiero contarte algunas cosas antes de que despiertes- 
Le dio una caricia que hizo poner celosas a todas las demás caricias que pasaron antes por su piel. 

Mi amor, no hago magia 
-comenzó- 
soy ilusionista. 
Puedo ser linda sólo cinco minutos al día y a veces estoy de mal humor por cosas que todavía no entiendo. No tengo una mente brillante pero tengo una mente que tiene luz. 
Mi orden es desorden y mi desorden es caos. 
Me gusta desaparecer cada tanto para estar sólo conmigo.
Estoy más cerca de ser Frida Kahlo que de ser alguna princesa. Más salida de la tierra que tallada a mano. Más boceto que dibujo terminado. Más barquito de papel de servilleta que crucero. 
No administro bien los tiempos. No tengo buena memoria. 
 Me gusta más sentarme en el piso antes que en la silla. 
Sé lo que quiero y cómo lo quiero pero nunca me animo a decirlo. 
Tengo mis miedos y mis ganas de no tenerlos. Tengo inseguridades y cosas malas. 
Pero también tengo un corazón que entiende de amores, tengo suerte de mirarte y poder serte sincera y decirte que hoy, me gusta intentar ser mejor que ayer.


Sos la ciudad preferida,
la sábana más suave,
el mejor atardecer.

Sos desvelo
y ganas de dormir. 
Sos abrazos espontáneos.

Sos los besos después del beso,
sos los cuerpos cansados de abrazarse,
y la sensación de no poder más.

Sos en esos lugares de mí 
que quizás otros quisieron no ser 
y sólo quisieron estar.






A veces la veo tan distinta a mí. 
Divertida e inquieta de a ratos. 
Cansada e intelectual cada ciertos tiempos.
Femenina y a veces tan vulgar. 

Me doy cuenta de que ama. 
Y ama un montón. 
Pero ama diferente. 
Y lo diferente suele no agradar. 

No era inocencia, era estrategia: ama sin exigir. No por idiota, sino por inteligente.Quien quiera amarla, la amará. Como quien se encuentra una moneda en la calle. De esa suerte se quería familiarizar. Hay quienes tal vez la dejen pasar y hay quienes tal vez la sientan tan oportuna.

A veces la veo tan parecida a mí. 
Sólo que ella soy yo enamorada
y yo soy ésta que piensa sobre el amor.

Y si ambas nos recostamos sobre el mismo mar,
quizás lleguemos lejos. 
Pero a lo mejor sería útil que una de las dos
cada tanto nos oriente. 

Para no perderse. 
Para no perderme.
Será que era eso el amor. Amarse frágil y fuertemente al mismo tiempo. Será que era una caja de cristal que parece siempre romperse... y no. Será que era una caja de piedra que parece nunca romperse... y sí. ¿Será que era eso el amor? Que no te importe si estás volando o si sólo estás cayendo en picada lenta, sino disfrutar de esa confusión sin tratar de entenderla. Será que era eso el amor. Amarte con miedo y con amor. Saber que puedo tenerte mañana sí y pasado no. Tan mío y tan ajeno a mí. ¿Será que dura eso el amor? Para siempre hasta el viernes, toda la vida una semana, eternos cinco minutos.


Hay cierto placer en decir las cosas que no debemos decir, que sólo los que no cierran la boca como yo, conocen. Decirte por ejemplo idioteces, como que me gusta cómo sonríe tu nariz cuando te hago reír o cómo me hablan tus ojos cuando no te digo nada. Que te quiero como para cuidarte cuando enfermás o como para acompañarte a donde no tengas ganas de ir.  Como para olvidarme los guantes en invierno y tener que darte la mano para no sentir frío. Decirte por ejemplo que me gusta tu imagen fuerte pero que mi no me engañas. Que tengo celos de las cosas que imagino y de las que me dejas imaginar. Que te quiero ver a los cinco minutos de verte, por qué no, y otros tantos deslices más. Quedar ridículamente valiente parada ahí. Entre el "te lo quería decir", "no debería decírtelo" y el "te lo dije".


22.1.16

Empezaron dandose besos en la puerta y terminaron en cualquier lugar por no saber esperar diez pasos más. Se abrazaron fuerte con todo el cuerpo intentando ilusamente que uno se quede por siempre con el otro. Las manos ya no servían para nada porque la piel dejó de ser piel para ser agua y el calor ya no distinguía entre los dos. No pararon de besarse, porque simplemente, no podían. Sin embargo, estaban cansados y muertos de sueño. Dejaron lugar a pensar qué hubiera sido de esa noche, si hubiera sido de día. Se desgarraron tanto la ropa, que también se quitaron el corazón.

 


En noches no planeadas solían cruzarse en algún lugar.
Creen venir por separado, pero sé que siempre vienen juntos. 
Nadie se da cuenta: procuran ser discretos, pero son tan transparentes. 
Nadie lo nota: porque todos miran, pero nadie ve.
Lo sé porque todos pensarían lo mismo si hubieran visto un beso así:
No usaron bocas, usaron la mirada y besos así no se dan entre cualquiera.

  
Sé que hay un montón de razones físicamente probadas para quedarse sin aire: 
Una enfermedad pulmonar, problemas cardíacos, 
sumergirse en el agua, correr sin medir la respiración; 
Lo he visto en la calle, en el hospital, 
en casa, en el mar, cuando me agito. 
Pero, 
si hablamos de lo intenso de quedarse sin aire por dar un solo beso,
 esta es mi primera vez. 


José de Sousa Saramago escribió una vez que "siempre acabamos llegando a donde nos esperan". Y otra vez, alguna persona, me escribió que era muy torpe de mi parte amar y esperar. Saramago ganó el Premio Nobel de Literatura en 1998, y la otra persona no recuerdo quién es. Pero más allá de eso, Saramago escribía porque sentía y sentía porque elegía sentir, como una decisión inteligente. En cuanto a la otra persona, la hubiera recordado si alguna vez me hubiera dicho que amó, que lloró y que espera volver a amar. Entonces elijo esperar a que llegues a donde te estoy esperando. Porque no soy una mente brillante, pero a veces tomo decisiones inteligentes.

 

19.1.16

Me mintió y no somos nada. Pero... ¿acaso teníamos que ser algo para tener la mentira bien o mal justificada? ¿Qué estúpida regla humana nos inventamos para creer que la mentira sólo duele cuando tiene derecho de doler?..."Si no somos nada". Disculpame pero yo soy algo que se viene formando desde hace años, con igual ganas de reír que de llorar. Con más ganas de amar que de odiar. "No tiene sentido". Sí lo tiene. Soy yo la que siente. En mí está el corazón sentido. Y me duele la mentira que fue ocultada y la verdad dicha en tiempos perdidos. Por eso, no hables en plural. Yo soy algo. Algo que creyó, se rompió y se vuelve a armar. Sin tus mentiras.

12.1.16

El amor no es difícil - dijo recostandose por séptima vez en el día - Difícil es dejar de amar. Dejar de extrañar. Es como sacarse todo el abrigo de encima, este amor... ¿En dónde lo pongo? ¿Sobre qué mueble te sirve? ¿Y las historias que no llegué a escribir? ese fue el problema. No llegué. Ahora andan sueltas por toda la casa como fantasmas, burlándose de mi. Y creeme amor, no hay peor infierno que recordar en detalle el beso, que nunca fue.






Le daban miedo muchas cosas: una decisión mal tomada, un paso mal dado, un corazón roto, un abrazo vacío, no volver a casa. Se sentía tan chiquita en el mundo, tan insignificante, tan débil. Fue entonces cuando entendió que en realidad era más valiente de lo que pensaba: Amaba. Amaba con locura. Sentía en el alma cada caricia. Estaba enamorada, y eso requiere valor.


11.1.16

En el idioma alemán "hassliebe" significa "un sentimiento oscilante entre el amor y el odio". 
En mi idioma no significa más que odiarse por haberse querido tanto. Por eso lo malo duele más y lo bueno siempre vuelve a enamorar. Y así se querían. Como se quieren los que se anhelan a un paso de odiarse. Y justamente por ese maldito paso es que a veces caminan para atrás, vuelven a quererse y avanzan para volver a odiarse y retroceder.
Y así se amaban. Como ya no es sano amarse.

4.1.16

Si lo hubiésemos visto desde arriba, habríamos pensado que era una caricia como cualquier otra. Sin embargo, mi piel no sintió lo mismo. ¿Por qué sos tan buena conmigo? –preguntó. Lo miré. No –pensé- no soy buena. En realidad, soy una gran egoísta. Por el simple hecho de que todo él, era una gran parte de mí. 





19 reglas simples para romper el ayuno de la vida.

Ayuno:
adjetivo
1.Que no ha comido nada durante un tiempo.
2. Que está privado de cierto aspecto considerado positivo, como algún placer, cualidad, saber o principios.


1. No vea televisión. Nunca.
2. No existe tal cosa como una competencia materialista entre las personas. Ese reloj deja de marcar la hora cuando el dueño queda exento de vida. Se trata de dar y ayudar.
3. ¿Se le ocurrió una idea? Anotela. Deténgase a pensar. Sobre cualquier cosa sobre la que 
normalmente no piensa.
4.¿Duele? ¿Molesta? ¿Inquieta? Pida ayuda, hable, pregunte.
5. No se ría de los sueños de ninguna persona.
6. No regrese a la gente que lo traicionó. No cambian.
7. Pase más tiempo con su familia. Su ida siempre llega inesperadamente.
8. La cortesía acumula buen humor. Utilicela con frecuencia. (Ej: Muchas gracias)
9. Sea capaz de admitir sus errores.
10. Abandone el hábito de quejarse todo el tiempo. Nadie está interesado en sus inútiles problemas.
 11. No propague rumores.
12. En situaciones confusamente depresivas, acuda a un oído o vayase a dormir. En todas las situaciones también es útil recordar que "todo pasa" y “la vida sigue”.
13. Incluso con bronca, usted puede hablar y no golpear. Hay golpes que se curan en unos días y palabras que nunca se podrán olvidar.
14. Diga siempre la verdad, y luego no tendrá que recordar ninguna mentira.
 15. Al comienzo del día, haga la tarea más difícil y desagradable. Cuando lo haya echo, el resto del día no se sentirá abrumado por pensamientos innecesarios.
16. No deba nada. De igual manera en lo material que en lo moral.
17. Lea, escuche y vea lo que desee. Estimule su creatividad. Apague su celular.
18. Recuerde la regla del globo: tirar todo el exceso, para ganar altura.
19. Ame. Con locura, si es posible. Sí, es posible.

Disfrute.


Estaban devastados -Se levanta el hombre y comienza a narrar- Era un pueblo de poca importancia para aquellos que tenían poder. En realidad, era un pueblo de poca importancia para la vida en general. Incluyendo la lluvia. Llevaban meses y meses de sequía, no tenían alimentos, no tenían lugares verdes -Hablaba cada vez más y más fuerte, casi con desesperación- no tenían animales, no tenían agua... ¡Ni lágrimas tenían! Era un pueblo muerto, de vida y de esperanza. Una vez, los aldeanos decidieron reunirse a orar por la lluvia. En el día de la oración, todas las personas del pueblo llegaron a tiempo: ancianos, adultos, jóvenes, niños y hasta los pocos débiles animales que quedaban merodeando -Hace una pausa mirando hacia abajo con tristeza- Y sin embargo... sólo un muchacho llevó paraguas. 
 La verdad es que todos a veces somos un poco vulnerables a alguien, pero eso no nos convierte en la encarnación del demonio. Más bien, nos hace humanos. Hablo de sentir en general, sentir cómo late el corazón. Y si me preguntaran en alguna encuesta callejera qué lujos me gustaría tener, diría que abrazarte todos los días encabeza la lista. Hasta puedo decir que no puedo vivir sin que me sonrías. Ni un día.




Te olvidé como me olvido siempre el documento en un cajón diferente. Como olvido el agua en el fuego, o comprar hojas para escribir. Te olvidé como olvido las llaves en otra casa y me doy cuenta cuando ya estoy en mi puerta. Como olvido el paraguas cuando está por llover, y llueve. Te olvidé como me olvido de dejarle alimento al perro, o como me olvido de empezar la dieta todos los lunes. Te olvidé como olvido los turnos de todos los médicos después de haber esperado un mes o como olvido los cumpleaños que debería recordar.
Te olvidé una y mil veces.
Y exactamente después,
te recordé.
Con el mismo dolor.  


28.12.15

Entonces suspiró. Y no fue de esos suspiros que liberan todo lo que tienen que liberar. Tampoco fue un suspiro lleno de amor. Fue uno de esos suspiros que anticipan un grito, o en el mejor de los casos, una tormenta.


26.12.15

A lo que vos llamas superación, yo lo llamo cobardía. Cobarde es caminar con los ojos cerrados teniendo la posibilidad de abrirlos. Es respirar con la boca, en lugar de la nariz. Es escapar, es tenerle miedo al miedo. Es autoconvencerse de que acá no pasó nada, de que nada te hice sentir, de que te da igual un beso que un apretón de manos. Eso es ser cobarde. Mentirse. Ponerse guantes para tocar y pretender acariciar lo mismo. Creer ilusamente que las cosas se van a resolver mirando hacia otro lado y volviendo a mirar eso que está roto, para ver si pasó esa estúpida magia que arregla todo. Y no. La magia no funciona con los cobardes.



En medio de la conversación, me puse firme y dije:
-Nunca voy a dejar que seas el aire que respiro porque quiero invitarte a que respiremos el mismo aire. No vas a causar todas mis sonrisas, porque suelo reirme muchas veces de mi misma. Nunca voy a dejar que ocupes todo mi tiempo, porque quiero que lo compartas conmigo.
- Y por sobre todas las cosas - me mira y sonríe -  nunca vamos a dejar de discutir.


Siempre comparé tu corazón con mi primera casa. Pero esta vez fue distinto. La casa estaba sin muebles y sin mis cosas. Desprendida de mi de una manera que me dejó sentir qué tan vacía estaba. Fue similar a proponerme visitar sola los lugares que antes visitabamos juntos y escuchar los ecos de las cosas que alguna vez nos dijimos. Lugares que antes estaban llenos nuestras vidas, ahora nos miran en silencio y un tanto abandonados. Y nosotros, que vivíamos en ese corazón, ya no estabamos. Me quedé lo suficiente como para reencontrarme con algunos recuerdos que creía perdidos. Junté las cosas que había dejado tiradas, pensando en que tal vez extrañarías mis desastres y caminé por última vez cada rincón de nuestra casa. Mañana, o en un par de días - autocorregí - va a ser la nueva casa de alguien más. Entonces noté las paredes llenas de mis dibujos desdibujarse y quedarse completamente en blanco. Paredes que probablemente, en el mejor de los casos, alguien llenará con sus recuerdos, enterrando todo lo que mis manos habían vivido y plasmado en ese lugar, sin dejar nada, excepto los ecos. Tal vez por eso empieces a creer en los fantasmas. En los míos. Y espero que no te asuste mi fantasía de creer que nuestros recuerdos pueden ser tan fuertes como para dejar su marca en la pared. Y que, cada tanto, me veas pintando en tu cocina o desparramando papeles por el comedor.

17.12.15

Ese había sido el problema desde un principio. No era de esas personas que ven, en un charco de agua, la suciedad. Era de esas que prefieren ver en ese charco el reflejo del cielo, porque sabe que la tormenta actúa como un telón, que se abre cuando termina de hacer ruido para mostrarte la función. No era de esas personas que se imaginaban algún dolor hasta que lograra formar parte de su cuerpo. Disfrutaba de saber que no le dolía nada. Pero el problema era que no le dolía algo. El problema era que le dolía alguien. Descubrió entonces, otro tipo de hambre que no viene de la panza, sino del corazón. Descubrió otro tipo de cansancio devastador, que no viene de correr todo el día, sino de esperar. Y no era adicta nada. Hasta que descubrió que abrazarte y sentir que la abrazas aún más fuerte, anestesiaba todo lo demás. Decidió entonces, no pensarte más. Y me pareció el remedio más estúpido que tomó durante el año, sabiendo que es imposible prohibir que el mar vuelva alguna vez a sus costas.






-Si hubiéramos elegido sobre qué calles caminar, probablemente hubiéramos caminado en sentidos distintos - Le dije - Y eso es hermoso - Sonreí - Porque ya sabíamos el recorrido que íbamos a seguir, ya conocíamos los lugares a los que queríamos ir, ya estábamos acompañados de algún amor. Sin embargo, en algún momento, levantamos la mirada y vimos lo mismo: una calle que no estaba ni en mi mapa, ni en el tuyo. Y era inevitable que dos personas así dejaran algo sin conocer... - Hice una pausa, no con la boca sino con la mirada - Fue cuando, con más riesgos que seguridades, empezamos a caminar hasta encontrarnos. Sin tener en cuenta que, en realidad, nos estábamos perdiendo. Sin tener en cuenta que, caminar sabiendo de la existencia del otro, ya no sería lo mismo. Entonces, te conocí. Y cambiaste todos mis mapas.


A veces me pregunto si su piel es más suave que la mía o si usa un mejor perfume. Si se ríe de las mismas cosas o si pone atención en aquellas en las que mi mente no. Si besandote te entrega el alma o si acariciandote toca una canción. Cuántas noches te esperó y cuántas tardes te extrañó. A veces me pregunto si sus ojos brillan más, o si su sonrisa resiste más tiempo que la mía. O simplemente saber si su mirada te provoca una llovizna ligera... o un huracán.




12.12.15

¿Qué pasó entonces?  Pasó que el día se terminó. Pasó como pasa volando cualquier pájaro en el cielo, como pasa cualquier persona caminando por una calle desconocida de un lugar ajeno al propio. ¿Y qué pasó entonces? ¿Qué pasó? Eso pasó. Nada. El día se fue hacia donde se van todos los días, hacia donde vuela cualquier ave, hacia donde llega cualquier persona que no conozco. Fue un día como cualquiera de los otros días. Como serías incapaz de recordar un mínimo rasgo para distinguir ese pájaro dentro de la bandada. Como no recordarías la cara de esa persona que cruzaste estando en otra ciudad o la cara de esa persona que cruzaste esta mañana, para saber si se trata de la misma cara o si son dos caras distintas. Ese es el paso del que te estoy hablando. Pasó que fue un día ordinario. Y sin embargo, no va a volver a pasar.


Entrar