10.12.17

Llegamos caminando por la madrugada en la madrugada y no quisimos madrugar. Abrimos la puerta riéndonos con risa fuerte y una felicidad muy feliz. Entramos a la habitación bailando lento y torpe y mal. Dos segundos más tarde, estábamos tomando mates en ese lugar del que siempre me hablas. Tres segundos antes comprabamos en un mercado chino cualquier cosa para cenar. Quince menos ocho segundos después, nos reíamos porque la comida me salió mal. El tiempo nunca puede ser negativo, recordé. Después me invitaste a ver una película y yo pensaba en las cosas que podíamos hacer. O en dónde te podía imaginar más tarde. Terminó la canción. Y volví a estar acostada en mi cama. 

25.11.17

Entonces fue así. No hubo duelo. Quiero decir, no le duelo. Está perdido en pasatiempos, ideas y reuniones, y yo en alguna parte del hogar. Me mira con cara triste, nos callamos un poco y me pregunta si ahora estoy bien. Quiero contestar que sí, que ya estoy estable... Pero la realidad es que estoy preocupada. No por mí. Yo voy a estar bien. Pero él... Me preocupa que no se acuerde de cómo volar estando acostado. O que lo toquen con las manos frías

18.11.17

Los platos sucios, las paredes manchadas, la ropa en cualquier lugar. En la mesa: dos copas con resaca de vino, envoltorios de caramelos y un anotador. Apuestas. Juegos. Planes. Direcciones de hoteles y paradas de colectivos. Horarios. La cama desecha. Una media de cada color. Libros, muchos libros. Las plantas secas, marchitas, muertas. La tele prendida. La radio también. Vacío. Lleno. Y vacío. Y Lleno. Los pinceles duros de pintura vieja. Y oscuro. Desastrozoso. Usado. Qué pena tan horrible lugar. Qué dolor tan grande todo. Y vos te pusiste a limpiar. No te importó qué pasó. No preguntaste nada. No te interesa. No me molesta. No me dejaste ni hablar. Vos llegaste a mi alma y te pusiste a limpiar.

14.11.17

Ojalá te despiertes
y no tengas esa sensación de vacío
que se genera cuando nos dormimos
y faltamos a nuestras obligaciones.
Que no te sientas tonto,
que no te dé tristeza.

Ojalá te despiertes
y no quieras volver a dormir conmigo.
Que no tengas frío,
que te sientas lleno.

Ojalá te despiertes
cuando todavía pueda decirte que fue un mal sueño.
Que te quedes tranquilo,
que acá estoy.

Ojalá te despiertes cuando todavía quiera quedarme a verte dormido.

11.11.17

Usted debería vivir la vida como si estuviese triste o enfermo todo el tiempo. Cuando uno está en éste estado, nada importa más para nosotros, que nosotros. Uno se permite faltar al trabajo, al estudio e incluso a los afectos. Se acuesta en la cama, intenta relajarse o sale a caminar. Sólo se enfoca en sentirse bien. Entonces, todo aquello que usualmente no puede sobresaltar, lo hace. Ahí es cuando comienza a disfrutar de cada detalle, porque lo necesita, porque le hace falta, porque no entiende cómo no lo supo ver antes. Usted debería aprender a vivir la vida como si no tuviese que esperar a estar triste o enfermo todo el tiempo.

8.11.17

Tal vez ya no te causan gracia los ruiditos que hago al reír, mis marquitas en la cara o mis fallos sin querer -comenzó- Quizás desapareció la necesidad de abrazarme cuando paso malos días, de robarme sonrisas o quererme inquieta. Por ahí ya no tenés ganas de verme bailar a medias arriba de la cama o pintando sentada en una mala posición -por primera vez, bajó la vista. Abrió sus manos, las volvió a cerrar - Que sea la última vez que nos olvidamos de querernos -le dijo a la que soy hoy, la que fui ayer. 

21.7.17

Quise preguntar en dónde habías estado antes, de dónde saliste, quién te hizo sentir así. Pero
mi parte curiosa del pasado murió junto con tantas otras partes hace varias noches atrás. 
De todos modos -pensé- no me sirve saber por dónde viniste, sino que hayas llegado.
 Sólo te pregunté cómo estabas. Dijiste bien, feliz de verte.
Y eso bastaba.

15.7.17

Por supuesto que a mi no me da el coraje para decirte semejantes disparates y contarte, por ejemplo, de la vez que te sentí tocar una canción. No digo que te descubrí haciéndolo a escondidas, yo estaba con vos. Y lo vi todo. El pie descalzo que hacías bailar mientras tanto. Hacia donde dirigías la mirada. Tus manos y tus brazos. Por supuesto que no voy a entrar en detalles y explicarte que la vibración de las cuerdas de tu guitarra y tu voz me hacía cosquillas en todo el cuerpo. Que te vi amar y no precisamente a mí. Te vi fallar y empezar de nuevo. Vi música en toda tu esencia. Por supuesto que no voy a pasar vergüenza por mostrar admiración por algo que a vos te pareció normal y para mí fue más que magia. Mucho menos decirte que ya me había emocionado antes, pero que nunca había sentido una canción con todo el cuerpo.

6.7.17

Nos sentamos en un banquito de una plaza en la que, al parecer, sólo quedábamos bien si íbamos de a dos. El frío veraniego de esa noche me partía los dedos de las manos y estaba cansada de tanto andar. Supongo que también estaba mal vestida y mi cara era una exclamación de todo lo anterior. Pensé que, tal vez, todo eso de mí te disgustaba, me sentí insegura y tantos otros mambos más. Sin embargo...

-Es muy lindo estar acá con vos- Dijiste abrazándome.

Antes de irnos, te pedí quedarnos cinco minutos más. Descubrí que no sólo dejo partes mías en las personas, sino que también lo hago con lugares y que, si todavía me buscas... Estoy sentada en un banquito de una plaza en la que, al parecer, sólo me sentía bien si veníamos de a dos.


2.7.17

Venía por la vereda acomodándose la mochila en la cintura para poder sacar las llaves hasta que se detuvo. La vi. La vi irse. No con las piernas sino con la mente. Algo se la llevó. Pude ver un mar en sus ojos y no hablo precisamente de su color. En el gesto que hizo con la boca leí una avalancha de preguntas sin respuestas, anotaciones en los márgenes y cosas que tachó. Su nariz llovía torpemente y le molestaba. El viento y el frío hicieron remolinos con su pelo y sin embargo, no se movió. Venía por la vereda acomodándome la mochila en la cintura para poder sacar las llaves hasta que me detuve. Y me vi. Me vi irme en mis problemas e inseguridades en el medio de mi nada. Algo me dolió. Pude verme desde afuera por un segundo y por un segundo pudo verse desde afuera. El mar, la avalancha, el viento, el frío. En lo finito de un segundo en un solo cuerpo. Y lo entendió. Su esencia era ser un espectáculo natural. Inmensa y fuerte. Un caos. De alegría, de tristeza, de angustia y de lo que ella quiera. Sacó las llaves, abrió la puerta y siguió caminando. "Sentir", se dijo, y se quiso más que antes.

1.5.17

Creeme que tengo más palabras escondidas que las que me escuchaste decir alguna vez. Siempre te oculto cosas. No vivo un día sin irme a la cama con algo que te quería decir, y no te dije. Tranquilo. No son cosas que no desearías saber. Al contrario. Pero a mi me daría vergüenza contarte que todas las noches me hago más chiquita en tu abrazo, pego mi oreja a tu pecho y mi cabeza a tu mentón, para escucharte el corazón. Y es ahí, cuando no te das cuenta, que haces música para que yo pueda dormir. Y es ahí, cuando estás dormido, que yo te quiero escuchar.

29.1.17

Entre el alboroto, el humo y sus ganas de irse, distingue una voz borracha, tristemente exagerada, gritando "la-gente-no-cambia" y se detiene. La gente no cambia. Y pensó en las veces que se compró un libro y leyó la última página antes de empezarlo. Si supiera, esa voz, que ahora esa es la única página del libro que no le gusta leer. La gente no cambia, y pensó en los vestidos cortos y apretados que solía usar, en las mentiras, en los besos que no quería regalar, en las cosas que no recuerda porque prefiere eliminar. Si te contara, voz, que ahora se siente bien consigo misma, que no se obliga a sentir lo que no quiere, que no se deja molestar. La gente no cambia, y pensó en las veces que lloró en vano y por tristeza. Pensó en los aniversarios y las fechas inolvidables que ahora no puede recordar pero sabe que están por pasar, o ya pasaron, o ya no importan. La gente no cambia, y pensó en los cuatro cafés por día, en los "no me animo" y en los "no puedo más". Si supiera que ahora se anima, que ahora puede y ahora quiere. Y que prefiere el té. O té prefiere. Pero igual, la gente no cambia... hasta que quiere cambiar.

Se acercó caminando lento, pensando detenidamente en cada uno de los pasos que la llevaban hacia el muelle. El clima era de esos climas que sólo saben describir los buenos escritores, una guerra armoniosa entre anaranjados y tintes rosas, que terminan explotando entre violetas, azules y vaya a saber uno cuántos tonos más. Inundaba toda esa mezcla de colores, una brisa nostálgica y suave, premonitoria de ese fin, o de cualquier fin. 

Se detiene en el extremo, se sienta y, como tantas otras veces, se enamora perdidamente de ese cielo y ese mar. Pensó en el agua y en la vida, y en la posibilidad de poder apagar su mente para ciertas cosas sin importancia. Escucha risas pasajeras, tal vez alguien caminando cerca, o tal vez su imaginación. El aire se torna cada vez más fresco y oscuro. A lo lejos, un barco pierde el ancla y con ella, su agarre. Su posición, su dependencia. Comienza a navegar a la deriva. Se le ocurrió pensar que se soltaron como se sueltan las cosas que necesitan soltarse. Como las personas que ya no se saben amar. Como quién necesita irse y tiene la valentía de avanzar. Cerró los ojos y  no sintió culpa. "Hay pérdidas que causan tristeza, sufrimiento, dolor. Otras, sin embargo... causan alivio"


28.1.17

Yo no te quiero pedir. Vos no podés adivinar.
Y sin embargo, estoy segura de que por mí aprenderías a pintar.
Me buscarías todas las noches para dormir en la misma cama.
Me perdonarías cada cosa que rompa sin enojarte.
Te digo más, creo que hasta bicicletearías una hermosa rambla con muchos dolores, sólo porque yo te lo sugerí.

Yo no sé pedir. Vos no sabés adivinar.
Y sin embargo, estás seguro de que por vos, yo aprendería a cantar.
Te esperaría despierta todas las noches para que me invites a dormir en la misma cama.
Elegiría regalos imposibles sólo para verte sonreír.
Te digo más, caminaría de estadio a estadio con mil grados a la sombra, sólo por vos.

No sabemos pedir, no podemos adivinar.
Y sin embargo,
escucharía tu música,
mirarías mis cuadros,
pintaría tu música,
compondrías mis cuadros.

Te buscaría toda la noche
para abrazarte
aunque sea verano.
Transpiraría de tocarte
toda la noche
aunque sea invierno.

Y sin embargo...



(Yo te quiero elegir,
vos querés adivinar)

23.7.16

Entre luces bajas pero no tan bajas, hundida en un sueño pesado pero no tan pesado y una miopía leve pero no tan leve, te miré. No sé si sentís cuando te miro pero no te estoy mirando: Cuando soy tan obvia, pero no tan evidente. O tan sin querer, queriendo. Te diría que había música de fondo pero tal vez, en ese pedacito de mundo, el fondo éramos nosotros. "Sin los músicos haciendo música, no pintan los que pintan" te discutí alguna vez. Pero no te hablé de la música que generas sin intenciones cuando te miro sin querer. Ahí es cuando empiezo a pintar sin usar pinceles. Quizás seamos cuasi artistas que disfrutan sin darse cuenta del talento. O del amor. Entonces ya no sé si es tu culpa o si es la mía, el crear semejante genio desastre. Será por eso que hacemos tanto ruido sin romper el silencio. O que no nos hace falta más que hablar, sin hablarnos.
Algo habré callado, que me miraste y preguntaste...
-Perdón, ¿Dijiste algo?
Tardé unos segundos en contestarte. 
Te dije que no. 
No dije nada... 



estaba pintando. 




  

29.4.16

En este mundo de huecos, de insomnios y gente mala... Quiero decir, en este mundo circense, tragicómico, irónico y perturbador... No. Quiero decir, que en este mundo tan nuestro y tan ajeno a nosotros, tan frío y tan injusto, es bueno saber que las noches más oscuras, tienen las estrellas más brillantes... Quiero decir, que en este mundo desventurado, inoportuno y desgraciado, afortunadamente, mi refugio sos vos.



-Cuando se fue, lloraste e inundaste tu propia montaña - Sentenció con una mirada desesperada. Nunca entendí por qué siempre se preocupa tanto.
-Si hubiera elegido mi paisaje, no hubiera sido una montaña - Contesté, casi enojada.
- Eso no lo elegís vos. Eso es lo que sos, es cómo te vemos nosotros. Sos tan grande como una montaña. ¿Entendés la lógica de inundar algo así? Son horas de derramar lágrimas en vano. ¿Todo para qué? Para que en alguna de esas visitas guiadas vuelva él, el que se fue, y les cuente al resto del grupo que eso fue obra suya. No fue obra suya. Sos obra tuya. Y la inundación también es obra tuya. Es culpa tuya.



Una vez, alguien me dijo que viva para ver el amanecer a las cinco de la mañana sin haber dormido en toda la noche. Y que, si algún día no llego, tengo la oportunidad de ver algo hermosamente parecido a la misma hora, pero por la tarde. 

Me dijo también que no me quede dormida durante el viaje, 
que a veces las rutas son buenas para pensar.
 Que rellene los vacíos con música, sin abrumar mis silencios necesarios. 

Que a veces el viento suave o los besos largos 
llegan porque tienen ganas de hacerme cerrar los ojos, 
que no me resista a hacerlo, que no me prive de dejarme llevar. 

Que viva por el bien de disfrutar la lluvia, de la risa exagerada y su dolor abdominal. Por el bien de mis canciones favoritas y de los libros que me hacen emocionar. 

Me dijo que viva porque puedo. 

Que viva porque existen sonrisas sin razón, conversaciones largas, el té después de un día agotador, el primer parpadeo del día. Que viva por el bien de ese perro que se acerca a caminar conmigo.

Que viva la vida de noche, por el bien de todas las estrellas que quieren verme divertida. 

Que viva por esas personas de las que recuerdo exactamente cuántas cucharadas de azúcar disfrutan en su paladar y cuáles de ellas son las que odian las cebollas.
Que viva por las que disfruté y por las que me faltan disfrutar. 

Que viva para ser valiente y tener miedo. 
Que viva para los primeros besos, las primeras veces, para regalar y recibir inesperadamente. 
Para celebrar el "sí" y para aceptar el "no". 
Que viva para no dejarme morir. Para mirar el cielo, para tocar el pasto, para no quedarme quieta. 
Una vez, alguien me dijo que viva por el bien de los detalles y de las cosas que me hacen sentir con vida.

 Una vez, me dije de vivir. 



11.4.16

A eso de las 22:22 p.m. cayeron rendidos en la misma cama. Uno de los dos pensó que el día había sido largo, pero que le encantaban los días sin rumbos y sin planes. El otro pensó en que todos los días son así desde que los pasan juntos. El primero de ellos, se dijo a sí mismo, que disfrutaba de esos silencios. Se preguntó si alguna vez había respetado otros silencios con el mismo amor. La sintió recostarse sobre su pecho y pensó en las probabilidades que había de volver a repetir un momento. "Nulas", se dijo. Sin embargo, desde que todos los días son sin rumbo, sólo suelen ser buenos y mejores días. No surgen ganas de repetir, sino, de avanzar. Ganas de querer pasar más días, otros días. La envolvió con sus brazos. Pensó en que nunca hay malas posiciones para abrazarla. Y en que tal vez, ella piense lo mismo. Sin embargo, en aquella otra mente, jugaba la magia de sentir que, aquellos otros brazos, eran ahora, un nuevo hogar.

-¿Te sentís cansada?- Preguntó
- Me siento cómoda -...Contesté.


21.2.16

Se quedaron mirándose: ella desvelada y él con sus ojos cerrados. 
-La mirada sigue siendo mutua- se dijo y continuó mirándolo. 
-Quedate así un rato más. Quiero contarte algunas cosas antes de que despiertes- 
Le dio una caricia que hizo poner celosas a todas las demás caricias que pasaron antes por su piel. 

Mi amor, no hago magia 
-comenzó- 
soy ilusionista. 
Puedo ser linda sólo cinco minutos al día y a veces estoy de mal humor por cosas que todavía no entiendo. No tengo una mente brillante pero tengo una mente que tiene luz. 
Mi orden es desorden y mi desorden es caos. 
Me gusta desaparecer cada tanto para estar sólo conmigo.
Estoy más cerca de ser Frida Kahlo que de ser alguna princesa. Más salida de la tierra que tallada a mano. Más boceto que dibujo terminado. Más barquito de papel de servilleta que crucero. 
No administro bien los tiempos. No tengo buena memoria. 
 Me gusta más sentarme en el piso antes que en la silla. 
Sé lo que quiero y cómo lo quiero pero nunca me animo a decirlo. 
Tengo mis miedos y mis ganas de no tenerlos. Tengo inseguridades y cosas malas. 
Pero también tengo un corazón que entiende de amores, tengo suerte de mirarte y poder serte sincera y decirte que hoy, me gusta intentar ser mejor que ayer.


Sos la ciudad preferida,
la sábana más suave,
el mejor atardecer.

Sos desvelo
y ganas de dormir. 
Sos abrazos espontáneos.

Sos los besos después del beso,
sos los cuerpos cansados de abrazarse,
y la sensación de no poder más.

Sos en esos lugares de mí 
que quizás otros quisieron no ser 
y sólo quisieron estar.






A veces la veo tan distinta a mí. 
Divertida e inquieta de a ratos. 
Cansada e intelectual cada ciertos tiempos.
Femenina y a veces tan vulgar. 

Me doy cuenta de que ama. 
Y ama un montón. 
Pero ama diferente. 
Y lo diferente suele no agradar. 

No era inocencia, era estrategia: ama sin exigir. No por idiota, sino por inteligente.Quien quiera amarla, la amará. Como quien se encuentra una moneda en la calle. De esa suerte se quería familiarizar. Hay quienes tal vez la dejen pasar y hay quienes tal vez la sientan tan oportuna.

A veces la veo tan parecida a mí. 
Sólo que ella soy yo enamorada
y yo soy ésta que piensa sobre el amor.

Y si ambas nos recostamos sobre el mismo mar,
quizás lleguemos lejos. 
Pero a lo mejor sería útil que una de las dos
cada tanto nos oriente. 

Para no perderse. 
Para no perderme.
Será que era eso el amor. Amarse frágil y fuertemente al mismo tiempo. Será que era una caja de cristal que parece siempre romperse... y no. Será que era una caja de piedra que parece nunca romperse... y sí. ¿Será que era eso el amor? Que no te importe si estás volando o si sólo estás cayendo en picada lenta, sino disfrutar de esa confusión sin tratar de entenderla. Será que era eso el amor. Amarte con miedo y con amor. Saber que puedo tenerte mañana sí y pasado no. Tan mío y tan ajeno a mí. ¿Será que dura eso el amor? Para siempre hasta el viernes, toda la vida una semana, eternos cinco minutos.


Hay cierto placer en decir las cosas que no debemos decir, que sólo los que no cierran la boca como yo, conocen. Decirte por ejemplo idioteces, como que me gusta cómo sonríe tu nariz cuando te hago reír o cómo me hablan tus ojos cuando no te digo nada. Que te quiero como para cuidarte cuando enfermás o como para acompañarte a donde no tengas ganas de ir.  Como para olvidarme los guantes en invierno y tener que darte la mano para no sentir frío. Decirte por ejemplo que me gusta tu imagen fuerte pero que mi no me engañas. Que tengo celos de las cosas que imagino y de las que me dejas imaginar. Que te quiero ver a los cinco minutos de verte, por qué no, y otros tantos deslices más. Quedar ridículamente valiente parada ahí. Entre el "te lo quería decir", "no debería decírtelo" y el "te lo dije".


22.1.16

Empezaron dandose besos en la puerta y terminaron en cualquier lugar por no saber esperar diez pasos más. Se abrazaron fuerte con todo el cuerpo intentando ilusamente que uno se quede por siempre con el otro. Las manos ya no servían para nada porque la piel dejó de ser piel para ser agua y el calor ya no distinguía entre los dos. No pararon de besarse, porque simplemente, no podían. Sin embargo, estaban cansados y muertos de sueño. Dejaron lugar a pensar qué hubiera sido de esa noche, si hubiera sido de día. Se desgarraron tanto la ropa, que también se quitaron el corazón.

 


En noches no planeadas solían cruzarse en algún lugar.
Creen venir por separado, pero sé que siempre vienen juntos. 
Nadie se da cuenta: procuran ser discretos, pero son tan transparentes. 
Nadie lo nota: porque todos miran, pero nadie ve.
Lo sé porque todos pensarían lo mismo si hubieran visto un beso así:
No usaron bocas, usaron la mirada y besos así no se dan entre cualquiera.

  
Sé que hay un montón de razones físicamente probadas para quedarse sin aire: 
Una enfermedad pulmonar, problemas cardíacos, 
sumergirse en el agua, correr sin medir la respiración; 
Lo he visto en la calle, en el hospital, 
en casa, en el mar, cuando me agito. 
Pero, 
si hablamos de lo intenso de quedarse sin aire por dar un solo beso,
 esta es mi primera vez. 


José de Sousa Saramago escribió una vez que "siempre acabamos llegando a donde nos esperan". Y otra vez, alguna persona, me escribió que era muy torpe de mi parte amar y esperar. Saramago ganó el Premio Nobel de Literatura en 1998, y la otra persona no recuerdo quién es. Pero más allá de eso, Saramago escribía porque sentía y sentía porque elegía sentir, como una decisión inteligente. En cuanto a la otra persona, la hubiera recordado si alguna vez me hubiera dicho que amó, que lloró y que espera volver a amar. Entonces elijo esperar a que llegues a donde te estoy esperando. Porque no soy una mente brillante, pero a veces tomo decisiones inteligentes.

 

19.1.16

Me mintió y no somos nada. Pero... ¿acaso teníamos que ser algo para tener la mentira bien o mal justificada? ¿Qué estúpida regla humana nos inventamos para creer que la mentira sólo duele cuando tiene derecho de doler?..."Si no somos nada". Disculpame pero yo soy algo que se viene formando desde hace años, con igual ganas de reír que de llorar. Con más ganas de amar que de odiar. "No tiene sentido". Sí lo tiene. Soy yo la que siente. En mí está el corazón sentido. Y me duele la mentira que fue ocultada y la verdad dicha en tiempos perdidos. Por eso, no hables en plural. Yo soy algo. Algo que creyó, se rompió y se vuelve a armar. Sin tus mentiras.

12.1.16

El amor no es difícil - dijo recostandose por séptima vez en el día - Difícil es dejar de amar. Dejar de extrañar. Es como sacarse todo el abrigo de encima, este amor... ¿En dónde lo pongo? ¿Sobre qué mueble te sirve? ¿Y las historias que no llegué a escribir? ese fue el problema. No llegué. Ahora andan sueltas por toda la casa como fantasmas, burlándose de mi. Y creeme amor, no hay peor infierno que recordar en detalle el beso, que nunca fue.






Le daban miedo muchas cosas: una decisión mal tomada, un paso mal dado, un corazón roto, un abrazo vacío, no volver a casa. Se sentía tan chiquita en el mundo, tan insignificante, tan débil. Fue entonces cuando entendió que en realidad era más valiente de lo que pensaba: Amaba. Amaba con locura. Sentía en el alma cada caricia. Estaba enamorada, y eso requiere valor.


11.1.16

En el idioma alemán "hassliebe" significa "un sentimiento oscilante entre el amor y el odio". 
En mi idioma no significa más que odiarse por haberse querido tanto. Por eso lo malo duele más y lo bueno siempre vuelve a enamorar. Y así se querían. Como se quieren los que se anhelan a un paso de odiarse. Y justamente por ese maldito paso es que a veces caminan para atrás, vuelven a quererse y avanzan para volver a odiarse y retroceder.
Y así se amaban. Como ya no es sano amarse.

4.1.16

Si lo hubiésemos visto desde arriba, habríamos pensado que era una caricia como cualquier otra. Sin embargo, mi piel no sintió lo mismo. ¿Por qué sos tan buena conmigo? –preguntó. Lo miré. No –pensé- no soy buena. En realidad, soy una gran egoísta. Por el simple hecho de que todo él, era una gran parte de mí. 





19 reglas simples para romper el ayuno de la vida.

Ayuno:
adjetivo
1.Que no ha comido nada durante un tiempo.
2. Que está privado de cierto aspecto considerado positivo, como algún placer, cualidad, saber o principios.


1. No vea televisión. Nunca.
2. No existe tal cosa como una competencia materialista entre las personas. Ese reloj deja de marcar la hora cuando el dueño queda exento de vida. Se trata de dar y ayudar.
3. ¿Se le ocurrió una idea? Anotela. Deténgase a pensar. Sobre cualquier cosa sobre la que 
normalmente no piensa.
4.¿Duele? ¿Molesta? ¿Inquieta? Pida ayuda, hable, pregunte.
5. No se ría de los sueños de ninguna persona.
6. No regrese a la gente que lo traicionó. No cambian.
7. Pase más tiempo con su familia. Su ida siempre llega inesperadamente.
8. La cortesía acumula buen humor. Utilicela con frecuencia. (Ej: Muchas gracias)
9. Sea capaz de admitir sus errores.
10. Abandone el hábito de quejarse todo el tiempo. Nadie está interesado en sus inútiles problemas.
 11. No propague rumores.
12. En situaciones confusamente depresivas, acuda a un oído o vayase a dormir. En todas las situaciones también es útil recordar que "todo pasa" y “la vida sigue”.
13. Incluso con bronca, usted puede hablar y no golpear. Hay golpes que se curan en unos días y palabras que nunca se podrán olvidar.
14. Diga siempre la verdad, y luego no tendrá que recordar ninguna mentira.
 15. Al comienzo del día, haga la tarea más difícil y desagradable. Cuando lo haya echo, el resto del día no se sentirá abrumado por pensamientos innecesarios.
16. No deba nada. De igual manera en lo material que en lo moral.
17. Lea, escuche y vea lo que desee. Estimule su creatividad. Apague su celular.
18. Recuerde la regla del globo: tirar todo el exceso, para ganar altura.
19. Ame. Con locura, si es posible. Sí, es posible.

Disfrute.


Estaban devastados -Se levanta el hombre y comienza a narrar- Era un pueblo de poca importancia para aquellos que tenían poder. En realidad, era un pueblo de poca importancia para la vida en general. Incluyendo la lluvia. Llevaban meses y meses de sequía, no tenían alimentos, no tenían lugares verdes -Hablaba cada vez más y más fuerte, casi con desesperación- no tenían animales, no tenían agua... ¡Ni lágrimas tenían! Era un pueblo muerto, de vida y de esperanza. Una vez, los aldeanos decidieron reunirse a orar por la lluvia. En el día de la oración, todas las personas del pueblo llegaron a tiempo: ancianos, adultos, jóvenes, niños y hasta los pocos débiles animales que quedaban merodeando -Hace una pausa mirando hacia abajo con tristeza- Y sin embargo... sólo un muchacho llevó paraguas. 
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